jueves, 28 de agosto de 2014

Tontera intermedia: Junta de curso.


Como no todo el mundo está enterado del viaje, porque no he hecho spam en las redes sociales (pa eso una tiene el blog, pa hablarle a los amigos imaginarios del mundo sin intoxicar el feibum), mis compañeros de curso empezaron a organizar una junta de curso justo para el tiempo que estaremos afuera con mis amigas. Cabe destacar que somos todas del mismo curso pero nadie se acuerda de nosotras. Qué pena. Lloremos. No me importa.

Yo estoy segura que los llamé con la mente. Así poderes mentales brígidos. El otro día mientras estaba en mi micro favorita (¿?) vi a un lolo con el polerón del curso, ese clásico bien feito con capucha, cierra y bolsillo de canguro. Ese mismo que tenía escritos los apodos de los compañeros atrás con todos los signos del teclado existentes, números y acentos mal puestos. Ese mismo que tenía la foto de un mono horrible y alguna frase con alusión al copete. Porque a esa edad todos los weones alumbran que son curaos. No se hagan los larrys, todos los hicieron. Y se curaban con dos chelas. Más ná.

La cosa es que mi curso no tuvo polerón. Nos cagaron con la plata y todas esas cosas que les pasan a los cabros pavos como nosotros. Igual, compañeritos, el polerón hubiese quedado horrible y probablemente mi nombre hubiese terminado escrito algo así como: Fr4N. HO-RRI-BLE. La cosa es que vi a este lolo con su polerón y pensé para mis adentros: “yo ni cagando me hubiese puesto el polerón de mi curso pa salir a la calle” Y entonces, como me he convertido en una persona malaonda y burlesca, pensé en poner de estado algo bien cagaonda como: “menos mal que nos cagaron con la plata del polerón porque nica lo hubiese usado”. No lo puse, aunque me cagué de la risa sola en la micro (paaaavre).
Que mala, Fran, que cruel. Pico, igual no me lo hubiese puesto.

Y el karma igual contó po, porque a los dos días de haber tenido pensamientos impuros y vengativos, mi curso decide armar una junta-reunión-tomatera-asado (chiquillos, ya estamos grandecitos pa quedar borrachos-vomitones, o no?). Mientras leía todo lo del “evento” no pude más que cagarme de la risa y pensar en el poder mental de mi convocatoria inversa. Palosho.

Pucha y se me vinieron más pensamientos malulos a la cabeza po. Es que es inevitable frente a este tipo de situaciones. Detallo a continuación mi línea de pensamientos impíos mientras leía los comentarios:
Es que qué me interesa ver a estos weones con los que nunca me llevé bien? Ver cómo están de gordos? Pa eso está Facebook y si, están todos gordos. Ver cuántas guaguas tienen? Hay harta guagua, chiquillos, mal ahí. Cachar en que siguieron sus vidas después del colegio? …

Y puta, ahí solo me cagué de la risa no más.


Compañeritos, que sepan que los llamé con el pensamiento.

1 comentario:

  1. Compañeritos, sepasn que la Fran no fue a la junta-curso porque se fue a pasear a iú-e-séi y lo pasó mucho mejor. Confieso que también tengo esos pensamientos impíos, también me importan una wea los ex-compañeros de grupo-curso (también gordos y muchos con guaguas) a excepción de un par, contaos con los deos de una mano. Tal vez por eso somos amigas: nos une nuestros pensamientos impuros <3

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